“¡Araca la cana!
Ya estoy engriyao…
Un par de ojos negros me han engayolao.
Ojazos profundos, oscuros y bravos,
tajantes y fieros hieren al mirar,
con brillos de acero que van a matar.
De miedo al mirarlos el cuor me ha fayao.
¡Araca la cana! ya estoy engriyao.
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Yo que anduve entreverao
en mil y una ocasión
y en todas he guapeao
yo que al bardo me he jugao
entero el corazón
sin asco ni cuidao.
Como un gil vengo a ensartarme
en esta daga que va a matarme
si es pa’ creer que es cosa’e Dios
que al guapo más capaz
le faye el corazón…”
“300: Los edificios rematados por cúpulas en la ciudad de Buenos Aires.
¿Las más famosas?
Quizás la del Congreso Nacional, las del edificio La inmobiliaria, la del Palacio Barolo, la del Club Español y la del gran edificio de Corrientes y Pueyrredón.”
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(Foto: Propiedad de Malena Tango)
(Fuente: Las mil y una curiosidades de Buenos Aires, Diego M. Zigiotto)
“Decía que los extranjeros hallaron en el país, no un sistema de orden, sino una tentadora invitación al desorden. Casi todos eran ignorantes, no tenían defensa. Y olvidaron su tabla de valores por aquel fácil estilo de vida que les enseñaba el país.
La obra de corrupción iniciada en los padres, fue concluida en los hijos: los hijos aprendieron a reírse de sus padres emigrados, y a ignorar o esconder su genealogía.
Son los argentinos de ahora, sin arraigo en nada…”
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(Foto: Propiedad de Malena Tango)
(Fuente: Adán Buenosayres, Leopoldo Marechal)
Con el pucho de la vida apretado entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar,
dobló la esquina del barrio y, curda ya de recuerdos,
como volcando un veneno esto se le oyó acusar.
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Vieja calle de mi barrio donde he dado el primor paso,
vuelvo a vos, gastado el mazo en inútil barajar,
con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos,
que se rompió en un abrazo que me diera la verdad.
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Aprendí todo lo malo, aprendí todo lo bueno,
sé del beso que se compra, sé del beso que se da;
del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata uno vale mucho más.
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Aprendí que en esta vida hay que llorar si otros lloran
y, si la murga se ríe, hay que saberse reír;
no pensar ni equivocado… ¡Para qué, si igual se vive!
¡Y además corrés el riesgo de que te bauticen gil!
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La vez que quise ser bueno en la cara se me rieron;
cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar;
la experiencia fue mi amante; el desengaño, mi amigo…
Toda carta tiene contra y toda contra se da!
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Hoy no creo ni en mí mismo. .. Todo es grupo, todo es falso,
y aquél, el que está más alto, es igual a los demás…
Por eso, no has de extrañarte si, alguna noche, borracho,
me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar.
Esperándote he vivido
y soñándote te amaba
y radiante apareciste
en el cielo de mi vida.
Se encendieron las estrellas
de mis grandes ilusiones
y, olvidándome de todo,
a quererte me entregué.
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Parece mentira
que tanta ternura,
que tanta dulzura de amor
se convierta en dolor.
Parece mentira
que mi felicidad
haya quedado trunca por vos
ya que fuiste quien
me llenó de amor.
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Me pregunto acongojado
qué he de hacer yo con mi vida,
qué he de hacer si estoy vencido
por el mal que me has dejado.
Ya no puedo creer en nadie,
ya no puedo creer en nada.
Mi existencia fracasada
ya no tiene una ilusión.
“Luis Sáenz Peña fue un abogado de renombre que llegó a ser presidente debido a un juego político de Julio A. Roca. Se vió obligado a renunciar en favor del vicepresidente José E. Uriburu.
Su hijo Roque fue el pesidente que le dió a la democracia su sentido más amplio, permitiendo el voto obligatorio y universal.”
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(Foto: Propiedad de Malena Tango)
(Fuente: Ciudad de ángeles. Omar López Mato)
“Carlos Pazo, más de 50 años abrazando el bandoneón, no sabe de leyes y no le interesa la política. Sólo sabe que el bandoneón, instrumento que considera el objeto más preciado, el “alma del tango”, está en peligro de extinción. Se sienta en el living de su casa en Boedo y, haciendo oídos sordos al dolor en el brazo que le dejó un accidente, pone el fuelle sobre su falda y empieza a hacerlo cantar…”
“¡Porteñito!… ¡Manoblanca!…
Vamos ¡fuerza, que viene barranca!
¡Manoblanca!… ¡Porteñito!
¡Fuerza! ¡vamos, que falta un poquito! .
¡Bueno! ¡bueno!… ¡Ya salimos!…
Ahora sigan parejo otra vez,
que esta noche me esperan sus ojos
en la Avenida Centenera y Tabaré…”
Poeta, periodista, autor teatral y cinematográfico
(4 de junio de 1900 - 24 de junio de 1935)
(Cliquear sobre el título para escucharlo.)
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Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron,
con sus pálidos reflejos,
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La quieta calle donde el eco dijo:
“Tuya es su vida, tuyo es su querer”,
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver.
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Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir, que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez.
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Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenen mi soñar.
Pero el viajero que huye,
tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón.
“Carlos Gardel nació en la ciudad de Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890. Hijo de padre desconocido y Berta Gardes, quien le dio su apellido, fue bautizado Charles Romuald Gardes.
En 1893 su madre llegó a la Argentina con su pequeño hijo de poco más de dos años. Su infancia transcurrió en los alrededores del Mercado de Abasto, su barrio por adopción, a partir de ese momento nace “El Morocho del Abasto”. Cursó sus estudios primarios en las escuelas San Carlos y San Estanislao y abandonó los mismos en el segundo año de secundaria, en 1906.
Su vocación era el canto y animado por el payador José Betinotti, quien lo bautizara “El Zorzal Criollo”, comenzó a cantar en ruedas de comités (centros políticos) y fondas del Abasto.
Para la época del Centenario de la Revolución de Mayo (1910), era el número artístico del café O’Rondemann de los hermanos Traverso. En 1911 y junto a José Razzano, cantor del café El Pelado del barrio de Balvanera, forma el dúo Gardel-Razzano que marcará toda una etapa de su vida artística…”
Un evento cultural que será presentado en Montreal el próximo
Viernes 3 de julio a las 20:15 hs
Una video-presentación de Korey Ireland, compositor, quien nos
brindará una oportunidad única de descubrir muchos de los secretos
de la música que tanto amamos: el Tango
Las milongas de disfraces
(muy frecuentes en América del Norte)
Lentejuelas, sauvage, nos vestimos de verano,
sombreros y guantes, de rojo, vestidas de cabareteras…
Entiendo una el día de Halloween, pero el resto?
La única explicación que encuentro es que como,
para la mayoría de los habitués, no existe el alma tanguera
deben buscarle un condimento artificial al tango:
algo así como el sexo sin deseo…
Barrio plateado por la luna,
rumores de milonga
es toda su fortuna.
Hay un fueye que rezonga
en la cortada mistonga,
mientras que una pebeta,
linda como una flor,
espera coqueta
bajo la quieta
luz de un farol.
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Barrio… barrio..
que tenés el alma inquieta
de un gorrión sentimental.
Penas…ruego…
¡esto todo el barrio malevo
melodía de arrabal!
Barrio… barrio…
perdoná si al evocarte
se me pianta un lagrimón,
que al rodar en tu empedrao
es un beso prolongao
que te da mi corazón.
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Cuna de tauras y cantores,
de broncas y entreveros,
de todos mis amores.
En tus muros con mi acero
yo grabé nombres que quiero.
Rosa, “la milonguita”,
era rubia Margot,
en la primer cita,
la paica Rita
me dio su amor.