Mar 10 2008
Eduardo Arolas…
Eduardo Arolas.
Francisco Canaro relata en sus memorias:
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“A Eduardo Arolas lo concocí allá por el año 1909. Una noche cayó al café donde tocábamos, un jovencito con varios amigos, que no venía en plan de guerra sino de cordialidad, pues llegaba provisto de un bandoneón. Tenía pinta de compadrito “high life”, pues llevaba sombrero gris claro con cinta y ribetes negros, requintado sobre la frente, y vestía traje de cuadritos blancos y negros, trencillados de negro y el pantalón con ancha franja del mismo color y en la botamanga del mismo tres botoncitos de nácar; chaleco de fantasía fileteado y corbata plastrón decorada con un vistoso alfiler. Era buen mozo y atrayente; tenía pestañas largas y cejas tupidas, una hermosa dentadura, cutis color trigueño y ojos grandes y negros.
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Al terminar nuestra actuación bajamos del palquito y nos reunimos con él y sus amigos. Uno de éstos nos dijo que Arolas había compuesto un tango muy bonito, y todos le pedimos que lo ejecutara, a lo que el hombre no se negó; más bien lo complació nuestro pedido. Colocó sobre sus piernas una mantita de terciopelo negro con sus inciales y coquetamente bordada. Acomodó el bandoneón y ejecutó con muchísimo gusto el mencionado tango que había compuesto y bautizado con el nombre de “Una noche de garufa”, que en realidad era muy bueno y no entusiamó mucho….”
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(Fuente de la información: Francisco Canaro, Mis memorias)
[...] Canaro recuerda a Arolas [...]