“Yo soy del barrio de Tres Esquinas,
viejo baluarte de un arrabal
donde florecen como glicinas
las lindas pibas de delantal.
Donde en la noche tibia y serena
su antiguo aroma vuelca el malvón
y bajo el cielo de luna llena
duermen las chatas del corralón…”
Cantor
(22 de octubre de 1904 – 7 de julio de 1959)
Nombre completo: José Angel Lomio
Apodo: El ruiseñor de las calles porteñas
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“Cantor de una personalidad impresionante, es el símbolo del fraseo porteño de los años cuarenta. Vargas canta como únicamente se cantó en el cuarenta. Su fraseo era reo y compadrito pero al mismo tiempo, de un infinito buen gusto. Tenía una dulzura que disimulaba su voz pequeña pero varonil, transmitía simpatía y era sobretodo, un cantor carismático…”
Tango Música: Juan Rodríguez – Letra: Francisco Brancatti/Juan Velich
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(Cliquear sobre el título para escucharlo por Alberto Echague.)
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Tome mi poncho… No se aflija…
¡Si hasta el cuchillo se lo presto!
Cite, que en la cancha que usté elija
he de dir y en fija
no pondré mal gesto.
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Yo con el cabo ‘e mi rebenque
tengo ‘e sobra pa’ cobrarme…
Nunca he sido un maula, ¡se lo juro!
y en ningún apuro
me sabré achicar.
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Por la mujer,
creamé, no lo busqué…
Es la acción
que le viché
al varón
que en mi rancho cobijé…
Es su maldad
la que hoy me hace sufrir:
Pa’ matar
o pa’ morir
vine a pelear
y el hombre ha de cumplir.
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Pa’ los sotretas de su laya
tengo güen brazo y estoy listo…
Tome… Abaraje si es de agaya,
que el varón que taya
debe estar previsto.
Esta es mi marca y me asujeto.
¡Pa ‘ qué pelear a un hombre mandria!
Váyase con ella, la cobarde…
Dígale que es tarde
pero me cobré.
Poeta
(6 agosto 1906 – 19 octubre 1975)
Nombre completo: Ovidio Cátulo González Castillo
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Llega tu recuerdo en torbellino,
vuelve en el otoño a atardecer
miro la garúa, y mientras miro,
gira la cuchara de café.
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Del último café
que tus labios con frío,
pidieron esa vez
con la voz de un suspiro.
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Recuerdo tu desdén,
te evoco sin razón,
te escucho sin que estés.
“Lo nuestro terminó”,
dijiste en un adiós
de azúcar y de hiel…
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¡Lo mismo que el café,
que el amor, que el olvido!
Que el vértigo final
de un rencor sin porqué…
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Y allí, con tu impiedad,
me vi morir de pie,
medí tu vanidad
y entonces comprendí mi soledad
sin para qué…
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Llovía y te ofrecí, ¡el último café!
Como Malena sabe que no sabe nada de música, ha comenzado un seminario de cuatro clases para aprender a escuchar el tango de una manera más enriquecedora, con el objetivo de interpretarlo mejor durante el baile…
Malena disfrutó mucho del curso y espera ansiosa la segunda parte.
Cosas de la vida o de mandinga… hoy me salió esta foto
con un efecto “auricular” entre las manitos de Pichuco.
.Interpretado por Juan D’Arienzo y Alberto Echague
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“Melodia porteña,
secreto de amor…
Que la voz no se atreve
a contárselo a Dios…
Yo te he dado en pedazos
la fe de mi vida…
Y escondí en tu guarida
mi llanto de amor…
¡Melodía porteña,
canción que nació
de tu dolor…
y mi dolor…!”
Seudónimos: El lecherito, El vasquito
(4 de marzo de 1882 – 17 de octubre de 1940)
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“Recibe sus apodos por ser hijo de un vasco lechero, del entonces barrio de La Piedad, donde aprendió a bailar de muy pequeño al compás de los organitos callejeros. Durante los festejos del Centenario (1910) actúa con gran éxito, convirtiéndose definitivamente en un profesional de la danza cuando viaja en 1913 a Francia con la orquesta típica que integraban el bandoneonista Vicente Loduca, el violinista Eduardo Monelos y el pianista Celestino Ferrer…”
“Una canción
que me mate la tristeza,
que me duerma, que me aturda
y en el frío de esta mesa
vos y yo: los dos en curda…
Los dos en curda
y en la pena sensiblera
que me da la borrachera
yo te pido, cariñito,
que me cantes como antes,
despacito, despacito,
tu canción una vez más…”
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Oups! Tiene cortado el final… Igual me gusta.
Como dice el dicho “A caballo regalado, no se le miran los dientes”
Nombre completo: Pedro Mario Maffia
Bandoneonista, director, compositor, docente
(28 de agosto de 1899 – 16 de octubre de 1967)
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Palabras de Pedro Maffia:
“Soy un hombre de inquietudes y el bandoneón llegó acá, como quien dice, sin tener una patria más que ésta. Aquí se le dió albergue, aquí se le dió carta de ciudadanía y acá hubo que estudiarlo y entonces buscar la forma de estudiar el bandoneón, porque acá no había maestros. Y yo, en mis inquietudes, he tratado de hacer llegar lo máximo para el instrumento…”
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(Partitura: Cortesía de Todo Tango)
(Fuente: El Tango, el Bandoneón y sus Intérpretes,
Tomo III, Oscar Zucchi)
Músico y poeta
(16 de febrero de 1861 – 14 de octubre de 1919) Nombre completo: Ángel Gregorio Villoldo Arroyo Seudónimos: A. Gregorio, Fray Pimiento, Gregorio Giménez,
Angel Arroyo y Mario Reguero.
Con este tango que es burlón y compadrito
se ató dos alas la ambición de mi suburbio;
con este tango nació el tango, y como un grito
salió del sórdido barrial buscando el cielo;
conjuro extraño de un amor hecho cadencia
que abrió caminos sin más ley que la esperanza,
mezcla de rabia, de dolor, de fe, de ausencia
llorando en la inocencia de un ritmo juguetón.
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Por tu milagro de notas agoreras
nacieron, sin pensarlo, las paicas y las grelas,
luna de charcos, canyengue en las caderas
y un ansia fiera en la manera de querer…
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Al evocarte, tango querido,
siento que tiemblan las baldosas de un bailongo
y oigo el rezongo de mi pasado…
Hoy, que no tengo más a mi madre,
siento que llega en punta ‘e pie para besarme
cuando tu canto nace al son de un bandoneón.
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Carancanfunfa se hizo al mar con tu bandera
y en un pernó mezcló a París con Puente Alsina.
Triste compadre del gavión y de la mina
y hasta comadre del bacán y la pebeta.
Por vos shusheta, cana, reo y mishiadura
se hicieron voces al nacer con tu destino…
¡Misa de faldas, querosén, tajo y cuchillo,
que ardió en los conventillos y ardió en mi corazón.
“La Cachila” interpretado en “La Catedral” (Buenos Aires) por: José Libertella, Luis Borda, Mauricio Marcelli, Diego Schissi y Oscar Giunta para el film “12 Tangos”
No sólo Osvaldo Fresedo, de “purrete”, tuvo problemas con su padre. Pedro Maffia pasó lo suyo: Parece que su padre, quien veía las aptitudes musicales de su hijo, lo obligaba a tocar en su café, a pasar la gorra y a recaudar un mínimo por función. Pedrito, como lo llamaban de niño, no toleraba pasar la gorra y se negó más de una vez, lo que le costó un ojo en compota.
El primer bandoneón de Maffia, que lo ganó en una rifa, tenía sólo 65 voces, las que en un momento ya no fueron suficientes para el talento del chico, pero su padre se negaba a comprarle uno nuevo de 71 teclas. Hasta sus amigos quisieron hacer una colecta de dinero, pero Pedrito, más inteligente y travieso, les dijo “si lo pierdo, mi padre va a verse obligado a comprarme otro”. Y así fue que el joven Maffia un día dejó olvidado su bandoneón en un tranvía 48 y su padre tuvo que reemplazarlo por uno nuevo de 71 teclas…”
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(Foto: Cortesía de Todo Tango)
(Fuente: El Tango, el Bandoneón y sus Intérpretes,
Tomo III, Oscar Zucchi)
Bienvenido a este blog creado para compartir mi amor por Buenos Aires y por el Tango Argentino.
Ilustración: Aníbal Troilo por Hermenegildo Sábat
http://www.hermenegildosabat.com.ar/
Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Letra: Homero Manzi - Música: Lucio Demare
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