
Tango Depress
Malena llega a la milonga.
El Popular Bailarín Tanguero (PBT) llega casi al mismo tiempo.
Encuentro en el vestuario; conversación, beso y abrazo, cuando de repente… Mujer Desesperada I aparece desde atrás, brazos abiertos, gritando: “Hola PBT! No hemos bailado en los últimos seis meses…
bla bla bla...”.
Malena toma su cartera y sale del vestuario. El PBT sigue los pasos de Malena, cuando de repente… Mujer Desesperada II aparece y se tira en los brazos del PBT y le dice “Tenemos que bailar… bla bla bla...”.
Malena, sin esperanza ni ilusión, se queda de costado y mira la jungla, cuando de repente… Mujer Desesperada III deja al hombre con el que baila, antes del fin de la tanda, y corre a saludar al PBT con una gran sonrisa. Malena ya no quiere escuchar el bla bla bla…
El PBT va al toilette.
Mujer Desespera II, quien espera ansiosa y mira para todos lados buscando a su PBT, es invitada a bailar, pero le dice, señalando hacia el toilette: “No gracias, estoy esperando a mi PBT“.
El PBT sale del toilette y se pone a bailar con la Mujer Desesperada I.
Mujer Desesperada II se pone loca de furia y los mira de reojo desde la mesa, con aire de venganza.
Malena sonrié. Piensa: “Qué somos b/*&/%$( las mujeres!“.
La milonga continúa al ritmo habitual de un film de Fellini…
Mujer Desesperada III se sienta con Mujer Desesperada II, quien ya tuvo el consuelo de bailar con su PBT, mientras el PBT va a bar a comprar un refresco, cuando de repente… Mujer Desesperada IV se siente con las otras dos Mujeres Desesperadas (falsa, ni siquiera son tus amigas!!!) esperando que el PBT vuelva a la mesa y ser la próxima afortunada.
El PBT vuelve a la mesa y la Mujer Desesperada IV despliega todos sus encantos para que el PBT la invite. Mujer Desesperada IV le dice algo, el PBT niega con la cabeza. El PBT se da vuelta y mira a Malena que está sola y descorazonada en un sillón.
El PBT, con su encantadora sonrisa, se levanta abandonando a las
Mujeres Desesperadas II, III y IV, viene a buscar a Malena
y le baila tres tandas maravillosas.
Malena piensa que, al menos esa noche, Dios existe…
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(Imagen: “El grito” de Edvard Munch)