“Yo te soñé, yo te busqué por todos los caminos y cuando te hallé, con tu amor, calmé mi sed de errante peregrino. Después, he sido yo, tan sólo yo, quien destrozó cruelmente nuestras vidas. Y hoy lloro tu amor, porque yo, sin tu cariño, nada, ¡nada soy!”
. (Cliquear sobre el título para escucharlo.)
. ¡Afuera es noche y llueve tanto!…
Ven a mi lado, me dijiste,
hoy tu palabra es como un manto…
un manto grato de amistad…
Tu copa es ésta, y la llenaste.
Bebamos juntos, viejo amigo,
dijiste mientras levantabas
tu fina copa de champán…
.
La historia vuelve a repetirse,
mi muñequita dulce y rubia,
el mismo amor… la misma lluvia…
el mismo, el mismo loco afán…
¿Te acuerdas? Hace justo un año
nos separamos sin un llanto…
Ninguna escena, ningún daño…
Simplemente fue un “Adiós”
inteligente de los dos…
.
Tu copa es ésta, y nuevamente
los dos brindamos “por la vuelta”.
Tu boca roja y oferente
bebió en el fino bacarát…
Después, quizá mordiendo un llanto,
quedate siempre, me dijiste…
Afuera es noche y llueve tanto,
… y comenzaste a llorar…
“Miguel Caló me enseñó a bailar cada instrumento. Incluso la letra. Yo profiero el tango con letra al tango instrumental. La voz del cantante es un instrumento más, además de la poética de algunas letras que son conmovedoras.
El me decía: pibe, bialá el piano, escuchá y bailá el piano, escuchá y bailá el violín, bailá la melodía, la letra. Es decir, me hizo afinar el oído, tener el oído bien abierto para escuchar todos los instrumentos, un verdadero maestro, además de un tipo fenomenal…”
Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Letra: Homero Manzi - Música: Lucio Demare