(Cliquear sobre el título para escucharlo por Nina Miranda.)
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Fumar es un placer
genial, sensual.
Fumando espero
al hombre a quien yo quiero,
tras los cristales
de alegres ventanales.
Mientras fumo,
mi vida no consumo
porque flotando el humo
me suelo adormecer…
Tendida en la chaisse longue
soñar y amar…
Ver a mi amante
solícito y galante,
sentir sus labios
besar con besos sabios,
y el devaneo
sentir con más deseos
cuando sus ojos veo,
sedientos de pasión.
Por eso estando mi bien
es mi fumar un edén.
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Dame el humo de tu boca.
Anda, que así me vuelvo loca.
Corre que quiero enloquecer
de placer,
sintiendo ese calor
del humo embriagador
que acaba por prender
la llama ardiente del amor.
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Mi egipcio es especial,
qué olor, señor.
Tras la batalla
en que el amor estalla,
un cigarrillo
es siempre un descansillo
y aunque parece
que el cuerpo languidece,
tras el cigarro crece
su fuerza, su vigor.
La hora de inquietud
con él, no es cruel,
sus espirales son sueños celestiales,
y forman nubes
que así a la gloria suben
y envuelta en ella,
su chispa es una estrella
que luce, clara y bella
con rápido fulgor.
Por eso estando mi bien
es mi fumar un edén.
Ya en los años 1930 había deshuesadores, no es idea de Malena.
El profesor Manuel E. Silva escribía:
“El caballero ha colocado mal su mano derecha, los dedos deben estar juntos y no separados, el brazo izquierdo es forzado y causa dolores. La dama hace una figura ridícula con los pies abiertos…”
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Malena compartirá este tesoro de libro con sus lectores.
El original del tesoro, pasa a manos de su maestro.
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(Del libro: El arte de aprender a bailar, 1931, Manuel E. Silva)
(Foto: Propiedad de Malena Tango)
“Como parte de SubteVive, el Programa de Gestión Cultural de Metrovías, se presentó un nuevo mural que estará ubicado en el pasillo que combina las estaciones Perú de la Línea A y la estación Catedral de la Línea D del Subte.
El Mundo Según Mafalda, la obra de Joaquín Salvador Lavado, Quino, está basada en Mafalda, su más famosa creación, y mide más de 15 metros de largo, por uno y medio de alto. Allí, la protagonista compara la calma de su globo terráqueo con el calamitoso estado del mundo real:”
- Mirá, esto es el mundo, ves?
- Sabés por qué es lindo éste, heee?
- Porque es una maqueta. El original es un desastre.
Rechiflado en mi tristeza, te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria sólo una buena mujer.
Tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.
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Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión.
Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
Ios morlacos del otario los jugás a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón.
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Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones,
te engrupieron los otarios, las amigas y el gavión;
la milonga, entre magnates, con sus locas tentaciones,
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones,
se te ha entrado muy adentro en tu pobre corazón.
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Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado;
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás…
Los favores recibidos creo habértelos pagado
y, si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado,
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.
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Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos,
que te abrás de las paradas con cafishos milongueros
y que digan los muchachos: Es una buena mujer.
Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo
y no tengas esperanzas en tu pobre corazón,
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
pa’ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión.
Joven delicada de visita en Montreal es invitada a bailar por uno de estos señores que piensan que guiar un tango es como deshuesar un pollo. Malena y su amiga no saben como avisarle a la joven delicada que debe rechazar la invitación. Catástrofe a la vista.
La joven delicada acepta.
El deshuesador comienza a tironear de las extremidades.
La joven delicada le dice “gracias” al finalizar el primer tango.
El deshuesador asombrado del rechazo de la joven delicada la intenta convencer de continuar, aconsejándole probar “otros estilos de tango”.
La joven delicada huye desesperada y cuenta la historia.
Nombre completo: Osvaldo Nicolás Fresedo Designación: El Pibe de La Paternal
Músico, bandoneonista, director y compositor.
(5 de mayo de 1897 – 18 de noviembre de 1984)
Poeta, autor teatral y cantor aficionado.
(18 de noviembre de 1888 – 29 de mayo de 1932)
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“Nació en Chivilcoy, una ciudad rural de la fértil pampa argentina, 170 kilómetros al oeste de Buenos Aires, pero su familia se trasladó a los pocos años a la capital, estableciéndose en el antiguo y humilde barrio de San Cristóbal. Desde la adolescencia se sintió atraído por la vida artística. Escribía poemas y entonaba, acompañándose en guitarra, sus propias canciones. Y precisamente así dio a conocer “Mi noche triste“, cantándolo por primera vez en el cabaret Moulin Rouge, de Montevideo. Este local era propiedad de Emilio Matos, padre de Gerardo Hernán Matos Rodríguez, compositor de “La cumparsita“.”
“¡Sombras, nada más,
acariciando mis manos!
¡Sombras, nada más,
en el temblor de mi voz!
Pude ser feliz
y estoy en vida muriendo
y entre lágrimas viviendo
los pasajes más horrendos
de este drama sin final…
¡Sombras, nada más,
entre tu vida y mi vida…
Sombras, nada más,
entre mi amor y tu amor!”
Tango
Letra: Celedonio Flores – Música: José Servidio y Luis Servidio
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El bulín de la calle Ayacucho,
que en mis tiempos de rana alquilaba,
el bulín que la barra buscaba
pa caer por la noche a timbear,
el bulín donde tantos muchachos,
en su racha de vida fulera,
encontraron marroco y catrera
rechiflado, parece llorar.
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El primus no me fallaba
con su carga de aguardiente
y habiendo agua caliente
el mate era allí señor.
No faltaba la guitarra
bien encordada y lustrosa
ni el bacán de voz gangosa
con berretín de cantor.
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El bulín de la calle Ayacucho
ha quedado mistongo y fulero:
ya no se oye el cantor milonguero,
engrupido, su musa entonar.
Y en el primus no bulle la pava
que a la barra contenta reunía
y el bacán de la rante alegría
está seco de tanto llorar.
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Cada cosa era un recuerdo
que la vida me amargaba:
por eso me la pasaba
fulero, rante y tristón.
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Los muchachos se cortaron
al verme tan afligido
y yo me quedé en el nido
empollando mi aflicción.
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Cotorrito mistongo, tirado
en el fondo de aquel conventillo,
sin alfombras, sin lujo y sin brillo,
¡cuántos días felices pasé,
al calor del querer de una piba
que fue mía, mimosa y sinceral …
¡Y una noche de invierno, fulera,
hasta el cielo de un vuelo se fue!
“Yo te soñé, yo te busqué por todos los caminos y cuando te hallé, con tu amor, calmé mi sed de errante peregrino. Después, he sido yo, tan sólo yo, quien destrozó cruelmente nuestras vidas. Y hoy lloro tu amor, porque yo, sin tu cariño, nada, ¡nada soy!”
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. ¡Afuera es noche y llueve tanto!…
Ven a mi lado, me dijiste,
hoy tu palabra es como un manto…
un manto grato de amistad…
Tu copa es ésta, y la llenaste.
Bebamos juntos, viejo amigo,
dijiste mientras levantabas
tu fina copa de champán…
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La historia vuelve a repetirse,
mi muñequita dulce y rubia,
el mismo amor… la misma lluvia…
el mismo, el mismo loco afán…
¿Te acuerdas? Hace justo un año
nos separamos sin un llanto…
Ninguna escena, ningún daño…
Simplemente fue un “Adiós”
inteligente de los dos…
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Tu copa es ésta, y nuevamente
los dos brindamos “por la vuelta”.
Tu boca roja y oferente
bebió en el fino bacarát…
Después, quizá mordiendo un llanto,
quedate siempre, me dijiste…
Afuera es noche y llueve tanto,
… y comenzaste a llorar…
“Miguel Caló me enseñó a bailar cada instrumento. Incluso la letra. Yo profiero el tango con letra al tango instrumental. La voz del cantante es un instrumento más, además de la poética de algunas letras que son conmovedoras.
El me decía: pibe, bialá el piano, escuchá y bailá el piano, escuchá y bailá el violín, bailá la melodía, la letra. Es decir, me hizo afinar el oído, tener el oído bien abierto para escuchar todos los instrumentos, un verdadero maestro, además de un tipo fenomenal…”
Sola, fané, descangayada,
la vi esta madrugada
salir de un cabaret;
flaca, dos cuartas de cogote
y una percha en el escote
bajo la nuez;
chueca, vestida de pebeta,
teñida y coqueteando
su desnudez…
Parecía un gallo desplumao,
mostrando al compadrear
el cuero picoteao…
Yo que sé cuando no aguanto más
al verla, así, rajé,
pa’ no yorar.
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¡Y pensar que hace diez años,
fue mi locura!
¡Que llegué hasta la traición
por su hermosura!…
Que esto que hoy es un cascajo
fue la dulce metedura
donde yo perdí el honor;
que chiflao por su belleza
le quité el pan a la vieja,
me hice ruin y pechador…
Que quedé sin un amigo,
que viví de mala fe,
que me tuvo de rodillas,
sin moral, hecho un mendigo,
cuando se fue.
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Nunca soñé que la vería
en un “requiscat in pace”
tan cruel como el de hoy.
¡Mire, si no es pa’ suicidarse
que por ese cachivache
sea lo que soy!…
Fiera venganza la del tiempo,
que le hace ver deshecho
lo que uno amó…
Este encuentro me ha hecho tanto mal,
que si lo pienso más
termino envenenao.
Esta noche me emborracho bien,
me mamo, ¡bien mamao!,
pa’ no pensar.
Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Letra: Homero Manzi - Música: Lucio Demare