
Lo de Hansen
Hallan restos del mítico café tanguero y de una usina.
“Debajo de unos 50 centímetros de tierra continúa oculto el piso de uno de los reductos más célebres de la Ciudad. En el cruce de las avenidas Figueroa Alcorta y Sarmiento, frente al Planetario, un grupo de arqueólogos descubrió restos del Café de Hansen, inaugurado en 1877 y considerado como una de las cunas del tango, que se terminó de masificar en 1890. Allí, según describen algunas crónicas de la época, en las noches de milonga se podía ver a “la rubia Mireya”, la que popularizaron Manuel Romero y Francisco Canaro en el tango “Tiempos viejos” (ver pag. 51). Es el mismo café en el que se prohibió tocar y bailar la milonga “El esquinazo”, porque los parroquianos seguían el ritmo golpeando las copas con los cubiertos: “Nada me importa de tu amor, golpea nomás, el corazón me dijo. Que tu amor fue una farsa, aunque juraste y juraste que eras mía”.
Leer el artículo de Clarín
Historia
Sitio: Lo de Hansen
Dirección: Predio ubicado en el Parque Tres de Febrero, Intersección de las avenidas Figueroa Alcorta Y Sarmiento
Norma: 48476
Texto de la Placa: “Aquí se reunían músicos, cantantes y bailarines de tango que contribuyeron a popularizarlo”
Historia: Este famoso y mítico lugar, que se conoció como Café de Hansen o Antiguo Hansen, funcionó entre 1877 y 1912 en la intersección de las avenidas Figueroa Alcorta y Sarmiento, en la esquina opuesta al Planetario.
Su dueño, un inmigrante alemán llamado Juan Hansen lo dirigió entre 1877 y 1892, año en el cual falleció. Lo sucedió por veinte años más el Sr. Anselmo Tarana. Dice la leyenda que allí nació el tango y era famoso el sitio como local bailable. En realidad nada de esto tiene comprobación fehaciente y algunos historiadores sostienen que ni se cantó ni se bailó tango en época de J. Hansen. El Café de Hansen ha pasado a la historia como “boliche” de mala fama. El film argentino “Los muchachos de antes no usaban gomina” lo situó en ese lugar del imaginario urbano.
Lo más verosímil es que, en época de su fundador, sus habitués hayan sido familias porteñas de buen pasar afectas a otro tipo de música. Ya en los comienzos del siglo, sus clientes eran más heterogéneos, el tango ya estaba instalado como música porteña. De esos años la crónica policial registra varios incidentes.
El más famoso de ellos produjo la casi destrucción del local, y fue a consecuencia de la prohibición de ejecución de un tango. Luego de la trifulca, el café ostentó un cartel que decía: “Prohibido ejecutar el tango El Esquinazo”. Este tango (letra de Pesce y Polito y música de Villoldo) es de 1902 y se popularizó rápidamente. La clientela solía acompañar con golpecitos de cucharitas, manos o de pies el segundo compás que decía: “Nada me importa de tu amor; ¡ golpeá no más!, (golpes) el corazón….etc”.
.
(Foto e información: Cortesía de gcba)