Cantor
Nombre real: Julio Pedro Harispe
(14 de mayo de 1923 – 19 febrero 2009)
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“Ayer, con 85 años de edad, falleció Julio Martel,
el tanguero que brilló en la orquesta de Alfredo De Angelis.
El artista había nacido en 1923 y había debutado a los 16 años en el cine-teatro Magazine, de Munro. En 1941 se convirtió en cantor de orquesta al firmar contrato con el maestro Juan Giordano. Dos años después fue seleccionado entre cientos de postulantes para la orquesta de Alfredo de Angelis. Mientras festejaba en una mesa del bar Mi refugio, Néstor Rodi, secretario de la orquesta, pidió un coñac Martell y le dijo: “así te vas a llamar desde ahora”. Y debutó, acompañado por Floreal Ruiz, en el café Marzzoto, de la avenida Corrientes, con el tango No creas.
En 1946 el director de la Radio El mundo le propuso a De Angelis un contrato exclusivo en el programa Glostora tango club, para actuar antes de la comedia “Los Pérez García”. En cine primero cantó a dúo con Carlos Dante el tema Pregonera en El cantor del pueblo (1948) y a fines del mismo año hizo de galán en El ídolo del tango, con Graciela Lecube. Algunos de los temas que grabó son Qué buena es, Ivón, Chorra, y Hoy al recordarla. Abandonó el canto en 1959, con un último concierto en Luján.”
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(Información: Cortesía del diario Clarín)
(Video: Cortesía de ElCachafaz08)
“Aprendí a respetar cada danza porque cada danza es
un pueblo y una historia y una cultura detrás.
Detrás de cada danza y de cada música hay dolor,
hay mucha vida, mucha muerte, muchos sueños…
Nosotros tenemos dos suertes, el folklore y el tango.
Tenemos la zamba, que es una maravilla, una hermosura,
una combinacion perfecta y armoniosa
de lo masculino y lo femenino.
El hombre mira, con la mirada pide, propone.
Con los pies no pisa, acaricia; el piso es un bebé
al que pisás y no querés lastimar. Es el juego de
la araña que trata de atrapar a la mosca en su red…”
(Cliquear sobre el título para escucharlo por Hugo Marcel.)
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No debí pensar jamás
en lograr tu corazón
y sin embargo te busqué
hasta que un día te encontré
y con mis besos te aturdí
sin importarme que eras buena…
Tu ilusión fue de cristal,
se rompió cuando partí
pues nunca, nunca más volví…
¡Qué amarga fue tu pena!
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No te olvides de mí,
de tu Gricel,
me dijiste al besar
el Cristo aquel
y hoy que vivo enloquecido
porque no te olvidé
ni te acuerdas de mí…
¡Gricel! ¡Gricel!
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Me faltó después tu voz
y el calor de tu mirar
y como un loco te busqué
pero ya nunca te encontré
y en otros besos me aturdí…
¡Mi vida toda fue un engaño!
¿Qué será, Gricel, de mí?
Se cumplió la ley de Dios
porque sus culpas ya pagó
quien te hizo tanto daño.
(Cliquear sobre el título para escucharlo por Carlos Gardel.)
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La tarde que en tus ojos vi
el mundo de mi cielo ideal,
todas mis ansias puse en ti
y desde entonces supe amar.
Y mientras que en un velo azul
brillaba majestuoso el sol,
yo te quise entregar
mis suspiros de amor.
Tu vida encantadora amé
de cuando te acercaste a mí,
porque me parecía ver
un cielo de ternura en ti.
Y de esa vez, mis ansias van
buscando tu pasión
porque ella aumenta mi viva emoción.
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Junto a la madreselva en flor
tu boca, sólo mía, fue,
y en ella mi cariño halló
la gloria que soñé.
¿Te acuerdas, mi preciosa hurí,
que tu alma enamorada, fue
en todo mi feliz querer
una rosa de Abril?
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Tú sos, mi bien,
vergel de amor,
mujer por quien
mi ser vivió.
Y si tu corazón me das
he de sentir
la dulce paz
de mi vivir.
“Nada, nada queda en tu casa natal…
Sólo telarañas que teje el yuyal.
El rosal tampoco existe
y es seguro que se ha muerto al irte tú…
¡Todo es una cruz!
Nada, nada más que tristeza y quietud.
Nadie que me diga si vives aún…
¿Dónde estás, para decirte
que hoy he vuelto arrepentido a buscar tu amor?”
“Dentro de los gestos, otro de los elementos fundamentales es la mirada. ¿Qué es esa mirada? La mirada del tango es una mirada especial, y el porteño al ser el conducto de la expresión tango, tiene una mirada especial. Hay una manera de mirar del hombre del tango y de la mujer del tango…”
Cantor, guitarrista, compositor y docente
(14 de febrero 1964…)
(Cliquear sobre el título para escucharlo.)
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Miro el largo camino
y atrás esa huella marcando un destino.
Canción de amor, rumbo y dolor,
música de guitarras.
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Suena dulce y serena,
la voz casi ausente que marcó mi pena.
Traigo en el alma esa voz
de jazmines en flor y atardecer
de patio cielo y canción.
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No hace falta que te diga
que vos eras mi alegría
y mi sueño abrasador.
Llevo mercado en el pecho
todo el amor, el desprecio,
la ternura y la traición.
Rompe una voz el silencio
como un rezo en la oración
que hoy visitó mi recuerdo aquel zorzal
que se floreó en la querencia.
Van encendiendo las luces de mi arrabal
la tarde yendo, se va…
(Van encendiendo las luces de mi arrabal
como una ofrenda final).
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Bajo un cielo de estrellas, la voz
y una espesa trama de armonías.
Canción de amor, rombo y dolor,
tristeza y alegría.
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En las ruedas criollas,
voces y guitarras saludando el día.
Traigo en el alma esa voz
de jazmines en flor y amanecer
de patio cielo y canción.
Quiero la casa baja;
La casa que en seguida llega al cielo,
La casa que no aguante otros altos que el aire.
Quiero la casa grande,
La orillada de un patio
Con sus leguas de cielo y su jeme de pampa.
Quiero el tiempo allanado:
El tiempo con baldíos de ansiar y no hacer nada.
Quiero el tiempo hecho plaza,
No el día picaneando por los relojes yanquis
Sino el día que miden despacito los mates.
Quiero la novia clara:
Firmeza de la dicha, corazón de la gracia
Quiero su carne nueva que la sombra no apaga.
Quiero la novia que sea luego la esposa,
Que sienta que las cosas están por el amor,
No el amor en las cosas.
Quiero casi la gloria:
Quiero ver en los otros alargarse mi gesto
Como la luna sola que está en muchos espejos.
Quiero tener aljibe donde acudan los otros
Y que mi agua de cielo les alegre los cántaros
Y que alguna muchacha venga a verse en el pozo.
Quiero la calle mansa
Con las balaustraditas repartiéndose el cielo
Y los buenos zaguanes rogados de esperanza.
Quiero la calle huraña
Que desgarren la puesta del sol y la salida.
Quiero esa calle Plaza que me llevó a la dicha.
(Mientras, …sigan viviéndome
La dicha que la Quica tiene en sus ojos grandes
Y la guitarra austera de Ricardo Guiraldes).
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(Jorge Luis Borges – Textos recobrados 1919-1929)
(Ilustración: Cortesía de Hermenegildo Sábat)
Por tu fama, por tu estampa,
sos el malevo mentado del hampa;
sos el más taura entre todos los tauras,
sos el mismo Ventarrón.
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¿Quién te iguala por tu rango
en las canyengues quebradas del tango,
en la conquista de los corazones,
si se da la ocasión?
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Entre el malevaje,
Ventarrón a vos te llaman…
Ventarrón, por tu coraje,
por tus hazañas todos te aclaman…
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A pesar de todo,
Ventarrón dejó Pompeya
y se fue tras de la estrella
que su destino le señaló.
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Muchos años han pasado
y sus guapezas y sus berretines
los fue dejando por los cafetines
como un castigo de Dios.
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Solo y triste, casi enfermo,
con sus derrotas mordiéndole el alma,
volvió el malevo buscando su fama
que otro ya conquistó.
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Ya no sos el mismo,
Ventarrón, de aquellos tiempos.
Sos cartón para el amigo
y para el maula un pobre cristo.
Malena no puede filmarlos en la milonga, no sería apropiado.
Pero les aseguro, éste es el “estilo” de baile de los que Malena llama
“deshuesadores de pollo”.
El que le dió el codazo en la nuca, entre ese grupo de selectos.
Parece no haber música; perfecto, para los deshuesadores, tampoco.
“Y no se detenga nadie por el temor de los pisotones que pueda repartir entre ellas al practicar la danza. Por mucho que las hagamos sufrir no devolveremos ni la centésima parte de lo que ellas nos han hecho sufrir a nosotros.
Además, ese delito quedará impune. Muy pronto el pisotón será retribuído… Sólo bailando las mujeres devuelven con rapidez lo que han recibido del hombre que las corteja… Y considérense felices aquellos hombres a los cuales ellas retribuyen el pisotón recibido, en el pie solamente.
Pero, pase lo que pase, no les guarden rencor. Ellas son lo único bueno en este mundo. Pisen como pisen, pesen lo que pesen, hay que adorarlas siempre! Seamos como el sándalo, que perfuma el hacha que lo destroza…”
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(Del libro: El arte de aprender a bailar, 1931, Manuel E. Silva)
(Imagen: Propiedad de Malena Tango)
“Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao…
Cuando te dejen tirao
después de cinchar
lo mismo que a mí.
Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar…
Te acordarás de este otario
que un día, cansado,
¡se puso a ladrar!”
“Esos hombres que mientras esperan que “otra mujer se desocupe” se sientan a tu lado a “hacer huevo” y, no sólo te hablan durante preciosos minutos de cosas que no te interesan, sino que también impiden que escuches la música y que bailarines más interesantes se te acerquen o te inviten a bailar…”
Bienvenido a este blog creado para compartir mi amor por Buenos Aires y por el Tango Argentino.
Ilustración: Aníbal Troilo por Hermenegildo Sábat
http://www.hermenegildosabat.com.ar/
Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Letra: Homero Manzi - Música: Lucio Demare
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