Jul 29 2009
La música del tango…
La música del tango
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“Decía Enrique Santos Discépolo que el tango ‘es un pensamiento triste que se baila’. Definición que olvida la música. Precisamente él, Discépolo, que era músico. Pero denuncia un posible destino: el tango pega un salto del baile a la tristeza, del prostíbulo a la poesía, de la sexualidad a la palabra, y allí la música debe forzar su lugar, adecuarse.
En su origen, el tango no era melancólico sino jovial. Ligado al baile, su música aparecía como una expresión de fondo, como el acompañamiento más eficaz par un encuentro prohibido: el sonido que rebotaba en las paredes de un burdel, el rouge de los labios de la madama y el hombre solo, criollo o inmigrante, buscando la simetría en las piernas, el cruce furtivo, la mano de él en la espalda de ella, todo a un ritmo que no era el de la música sino el de dos cuerpos que exigían su propia métrica…”
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(Fuente: Mal de tango, Gustavo Varela)

Quizà soy atrevido por disentir del autor, quien seguramente será un autoridad, pero no concibo el baile ni el acercamiento armónico de dos cuerpos como un hecho que se dió prescindiendo de la música, sin la cual ni siquiera tiene sentido hablar de danza.
Pienso que debió ser un proceso paralelo, donde ese par de soledades empezaron a buscarse en el abrazo, siempre guiados por la música compuesta seguramente por otro ser solitario que invitaba a danzar su tristeza expresada en una notas.
Tampoco pienso que “el tango pega un salto del prostíbulo a la poesía”, pues la bello no necesariamente está en los grandes salones; cuánta poesía habrìa en la cadencia de la pareja del peringundín que se funde en un abrazo!
Tienes derecho a disentir y a pensar lo que quieras, Paco. Es un mundo libre