Macho Maduro que piensa que por ser argentino ya sabe bailar,
creyéndose anfitrión de la noche y queriendo probar carne criolla,
se acerca a Visita Argentina y, sin esperar ver que tanda le toca,
la invita a bailar… Visita Argentina, dulce como es, acepta.
Comienza la tanda: Milonga!!!
Macho Maduro nunca imaginó que la música le jugaría una mala pasada.
Intenta, transpira, la sacude, la pisa… Visita Argentina sonríe…
Macho Maduro se pone cada vez más nervioso y…
al final de la primera milonga, abandona por incompetencia.
Moraleja: No te subas a una potranca si todavía no aprendiste a montar.
“Mentiras…
son mentiras tu virtud,
tu amor y tu bondad
y al fin tu juventud.
Mentiras…
¡te maquillaste el corazón!
¡Mentiras sin piedad!
¡Qué lástima de amor!”
“Perdóname si es Dios,
quien quiso castigarte al fin…
Si hay llantos que pueden perseguir así,
si estas notas que nacieron por tu amor,
al final son un cilicio que abre heridas de una historia…
¡Son suplicios, son memorias…
fantoche herido, mi dolor, se alzará, cada vez,
que oigas esta canción!…”
“… Aunque es imposible definir lo que es el alma, sabemos de manera intuitiva que tiene que ver con la autenticidad, con la profundidad de las emociones. Así el abrazo, cargado de los significados que el bailarín le atribuye y que son subjetivos, se vuelve celoso, posesivo. No está relacionado con la persona con la que se baila. Como sostenía Gavito, a veces pude ser el abrazo que soñaste con darle a tu madre y que nunca pudiste darle.
Desde el punto de vista técnico, el hombre invita a la bailarina a apoyarse en su barriga. Para esto Gavito acuñó una expresión: el callo milonguero…
El contacto barriga con barriga, sellado por el abrazo, es imprescindible para los dos bailarines. Dejarlo aunque sólo fuera por un momento significaría dejar de comunicarse… Pero esta técnica no tiene que dejar de basarse en la emoción, en ese agujero en el estómago que día a día tratamos de llenar al cultivar nuestras pasiones. Si faltara esto, se perdería la intensidad.
En el tango espectáculo el abrazo se modifica, porque el objetivo es diferente. En el escenario, la pareja no persigue el placer personal, sino que propone su coreografía al observador externo. Por lo tanto, los cuerpos de los bailarines se separan en algunos pasajes para que se vean más las figuras dibujadas o para hacer pasos más amplios…”
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(Fuente: Carlos Gavito, su vida, su tango. M. Di Marco, M. Fumagalli)
Bienvenido a este blog creado para compartir mi amor por Buenos Aires y por el Tango Argentino.
Ilustración: Aníbal Troilo por Hermenegildo Sábat
http://www.hermenegildosabat.com.ar/
Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Letra: Homero Manzi - Música: Lucio Demare
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