El fileteador de la divina yerbera/azucarera de Malena,
nos muestra el carrito de cafetero que pronto utilizará
Osvaldo Laport en la producción Alguien que me quiera que se difundirá en Canal 13 a partir de febrero 2010.
“La música de la ciudad, el tango, en cambio tiene la extensión de las pasiones, es la música sacada de adentro, ríe, sufre, ama, odia, ridiculiza y por encima de todo el vértigo de los puertos, de las razas, de los vientos y de las velas que traen canciones y nostalgias enganchadas en sus banderines.
Sin embargo, sería injusticia calificar de extranjera la música de la ciudad, ella ha sabido argentinizarse en un legítimo y encariñado manoseo con la ciudad, con el vigilante ochocentista, con el cuarteador de fin de siglo, con el compadraje carnavalesco de los barrios, con las guitarras, con las esquinas y con los bodegones, con las chicas desasosegadas por una esperanza y que esperan en la inútil balaustrada rosa que descubrió
Jorge Luis Borges, con la dramaticidad grotesca del hogar proletario, desacomodado a fuerza de alcohol y malas pasiones, con la aspiración criollizante del hijo del gringo, Juan Moreira sentimental y tímido, con todo ese embarullado juego de personajes y asuntos que hicieron mutis por el practicable de la vida moderna.
Por eso el tango de hoy, el verdadero, ¿qué debería traducir?
A mi entender, la nostalgia de toda esa desaparición,
que sólo se puede llorar en 2 x 4…”
(Cliquear sobre el título para escucharlo por la
Orquesta de Miguel Caló y la voz de Raúl Berón.)
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¡Candombe! ¡Candombe negro!
¡Nostalgia de Buenos Aires
por las calles de San Telmo
viene moviendo la calle!
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¡Retumba con sangre y tumba
tarumba de tumba y sangre!…
Grito esclavo del recuerdo
de la vieja Buenos Aires…
¡Oh… oh… oh!…
¡Oh… oh… oh!…
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¡Ay, morenita, tus ojos
son como luz de azabache!…
Tu cala palece un sueño
¡un sueño de chocolate!…
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¡Ay, tus cadelas que tiemblan
que tiemblan como los palches!…
¡Ay, molenita, quisiela…
quisiela podel besalte!…
¡Oh… oh… oh!…
¡Oh… oh… oh!…
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¡Candombe! ¡Candombe negro!
¡Dolor que calienta el aire!
¡Por las calles del olvido
se entretuvieron tus ayes!…
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¡Retumba con sangre y tumba
tarumba de tumba y sangre!…
Y se pierde en los recuerdos
de la vieja Buenos Aires…
¡Oh… oh… oh!…
¡Oh… oh… oh!…
.
¡Candombe! ¡Candombe negro!
Nostalgia de gente pobre…
Por las calles de San Telmo
ya se ha perdido el candombe…
¡Oh… oh… oh!…
¡Oh… oh… oh!…
“Casi sobre fin de año la coreógrafa y bailarina Milena Plebs, figura insoslayable del tango escénico desde comienzos de la década del ’90, estrenó en el Teatro Alvear su espectáculo Tramatango. La obra, se anunció, que terminó funciones este fin de semana, regresará a la misma sala a partir de la segunda quincena de enero. Tramatango es seguramente el proyecto en mayor escala desde el punto de vista teatral que Milena Plebs haya llevado adelante por sí misma desde la época de la compañía Tango x 2, creada con su compañero de entonces Miguel Zotto. Con su experiencia en el género y su formación en danza contemporánea Plebs anudó varios hilos en las tres piezas que componen Tramatango: el tango original de las milongas, el tango escénico, con no menos tradición que el anterior y el tango nuevo, de audaces despliegues.”
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(Fuente: Cortesía del diario Clarín)
(Foto: Cortesía de Guadalupe García)
(Cliquear sobre el título para escucharlo por la orquesta de
Osvaldo Pugliese y la voz de Alberto Morán.)
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No me escribas, yo prefiero no tener noticias tuyas.
Tengo miedo, mucho miedo que tus cartas me hagan mal;
que me digan algún día que de mí te has olvidado
y tus besos y caricias pertenecen a un rival.
No sabés lo que he sufrido desde el día que te fuiste
cuando vi que ya no estabas y que solo me encontré.
Tuve rabia, tuve pena, no sé lo que hubiera hecho
y esa noche, de tristeza y dolor me emborraché.
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Desde entonces he intentado deshacerme ‘e tu recuerdo,
arrancarte de mi pecho, matar este metejón,
pero inútil, porque cuanto hacía más para olvidarte
como grampa te clavabas en mi pobre corazón.
He llenado las paredes del bulín con tus retratos,
y tus cartas, las primeras, las que me sabías mandar
otros tiempos, las conservo, porque en ellas me decías
que jamás de mi cariño vos te irías a olvidar.
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No me escribas, yo prefiero no tener noticias tuyas,
tengo miedo, mucho miedo que tus cartas me hagan mal,
que me digan algún día que de mí te has olvidado
y tus besos y caricias pertenecen a un rival.
Ayer tarde, en el momento que más triste me encontraba
añorando tus recuerdos una carta recibí:
cuando vi que era tu letra tuve miedo de leerla
y temblando, sin haber abierto el sobre, la rompí.
Este monumento recuerda a Adolfo E. Mitre, Benigno B. Lugones y Alberto Navarro Viola, cuyos restos se desconoce dónde se encuentran, puesto que la bóveda en la que fue inhumado fue vendida.
Eran tres jóvenes amigos intelectuales que fallecieron en el transcurso de diez meses, entre octubre de 1884 y agosto de 1885. Ante la tragedia, sus padres y amigos quisieron homenajearlos con la con la construcción del cenotafio (monumento funerario que no contiene restos humanos).
Muchos guías de turismo cuentan una historia casi fantástica referida a la muerte de los jóvenes, la que no es cierta.
“Pichuco y Discépolo fueron amigos durante veinte años. Se conocieron en el año 1931, en ocasión en que Discépolo organizaba una gira de Tania por el interior del país y para la orquesta de acompañamiento había hablado, ya, a Eduardo Scalise, Lalo, para el piano y a Elvino Vardaro para violín, y Vardaro le sugirió que llamara a Pichuco, que había descollado como segundo fueye en la orquesta Vardaro-Pugliese.
Lo llamó, hicieron una cita telefónica y se encontraron. Le explicó a Pichuco las características del trabajo. Discépolo no estaba muy en antecedentes de la trayectoria de Pichuco. Se vio ante un muchacho de una espléndida complexión, serio, con un perfil de hombre maduro y en un momento le dice:
- ‘¿Le interesa el trabajo?’
Pichuco contesta: - ‘Mire, maestro, yo iría, pero no sé si mi mamá me dejará.’
Entonces, como Pichuco vio que Discépolo se había enojado,
pensando que lo estaba embromando, le dijo:
- ‘¿Sabe qué pasa? Es que yo tengo diecisiete años…’
Ahí nació la gran amistad entre Pichuco y Discépolo.”
Yo también como todos un día
tenía dinero, amigos y hogar.
Nunca supe que había falsía,
que el mundo sabía también traicionar.
.
Pero cuando a mi vida tranquila
llegó la primera terrible verdad
busqué apoyo en aquellos que amaba
y crueles me dieron soledad.
.
Ilusión que viviendo latente
pasó entre la gente y pura siguió;
ilusión, hoy te busco y no estás,
ilusión, no te puedo encontrar.
.
Mi pasado sucumbe aterido
temblando en el frío
de mi vida actual…
Y los años, pasando y pasando,
me están reprochando
porque no hice mal.
.
Si la vida pasó por tu lado
dejando tronchado tu sino y tu fe,
la maldad que truncó tu camino
pondrá en tu destino de amores la sed.
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Pero cuando, vencido y cansado,
tu pecho agobiado requiera bondad,
volverá la cabeza la gente
dando indiferente soledad.
“¿Por qué pusiste la leyenda “No contiene tango electrónico”,
en la contratapa del CD?
-Por un lado es un chiste. Por otro, creo que son músicas distintas.
En mi estadística, a la gente que le gusta el tango
no le gusta el tango electrónico.”
Pianista, cantor, director y compositor.
(18 de diciembre de 1904 – 14 de julio de 1954)
(Cliquear sobre el título para escucharlo Troilo/Fiorentino.)
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(recitado)
Templó la viola del payador del barrio,
y ante la rueda de aquel bodegón,
viejos recuerdos fue desenrollando
y esta milonga cantó.
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Te pusimos por varón y por guapear
el Mano Brava
y hoy ese apodo
te vengo a reclamar…
Porque nunca más ha vuelto al barrio aquel,
che Mano Brava…
Soy tu “padrino” que te viene a hablar…
Soy el ayer…
.
La marca ‘e fuego te ha quedao del barrio
y, aunque no quieras, siempre escucharás
la voz lejana de los comisarios
que te preguntan ¿Por dónde has andao?
Sé que has bancao por Francia y Nueva York
con naipes bien peinaos,
sé que tenés pa’l poker por demás,
los dedos afilaos…
.
(recitado)
Quién más, quién menos, todos cabizbajos
permanecieron por la evocación,
y continuando la Canción del Bajo
se oyó de nuevo al cantor:
.
Aquí está esperándote tu bodegón
pa´ echarte en cara
con cuentas claras
tu ingrato proceder…
Qué esperás pa’ regresar y pa’ abrazar,
che Mano Brava,
la muchachada que te supo dar
nombre y cartel…
MilongueroCandombero invita a bailar a Malena. Ella acepta.
Como la mayoría de los hombres maduros,
MilongueroCandombero se enfunda en un traje y se siente matador;
aunque madre naturaleza y sus propios excesos ya lo hayan acabado.
MilongueroCandombero quiere mostrar que lleva el ritmo en la sangre
y que su baile es pura pasión caribeña. Y así…
quiere impresionar a Malena, meneándola, apretándola.
Bailan un tango, pero el señor lleva el candombe en la sangre,
así que mueve y mueve.
Suspiros, gestos, poses, piernas, manos…
MilongueroCandombero quiere gozar.
Malena sólo quiere bailar.
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MilongueroCandombero, ya sin recursos, acusa: “Quiero llevarte al séptimo cielo y no me dejás…”
Malena, piensa: “Me encantaría ir al séptimo cielo, pero no en colectivo!”
Bienvenido a este blog creado para compartir mi amor por Buenos Aires y por el Tango Argentino.
Ilustración: Aníbal Troilo por Hermenegildo Sábat
http://www.hermenegildosabat.com.ar/
Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Letra: Homero Manzi - Música: Lucio Demare
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