Aug 01 2010
Archive for August 1st, 2010
Aug 01 2010
Partituras…
Mimí Pinsón
Tango
Música: Aquiles Roggero - Letra: José Rótulo
José Rótulo es un perfecto ejemplo de esa curiosa simultaneidad que tuvo la poética del tango en los años cuarenta, cuando a la par del lenguaje de Manzi, Castillo o Expósito competían los versos sencillos de Marvil, Yiso y Díaz Vélez. Rótulo se inscribe en esta última modalidad.
De musas algo desparejas, pero innegable creador de algunos grandes éxitos comerciales de la década (sobre todo con el pianista Alfredo De Angelis, con quien firma Pastora, Pregonera, Alelí…), ésta es -según varias opiniones- la mejor letra.Fue grabada por el Polaco Goyeneche en 1968, para el sello Víctor, con acompañamiento de la Orquesta Típica Porteña, dirigia por Raúl Garello.
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(Partitura: Cortesía de Todo Tango)
(Fuente de la información: Las mejores letras de tango,
de Héctor Angel Benedetti)
Aug 01 2010
A cantar…
Sueño de barrilete
Interpretado por Suni Paz
“Yo quise ser un barrilete
buscando altura en mi ideal,
tratando de explicarme que la vida es algo más
que darlo todo por comida.
Y he sido igual que un barrillete,
al que un mal viento puso fin,
no sé si me falló la fe, la voluntad,
o acaso fue que me faltó piolín…”
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(Video: Cortesía de HEADSUPBERKELEY)
Aug 01 2010
Café de camareras…
Café de camareras – 8
“Mientras tanto, Garrote, agracediendo aquella visita, les hacía escuchar en su trío el flamante tango de Canaro titulado ‘La barra fuerte’, que había inmediatamente desparramado a las parejas por la pista luciendo una didascálica y alocada coreografía con cortes y quebradas de invención propia.
Por ejemplo: La lustrada consistía en que en un determinado pasaje, la mujer se colocara servilmente en cuclillas simulando lustrarle los botines al bailarín. El ocho, en hacer mover a la compañera mediante una señal del hombre que consistía en ejercer una pequeña presión con los dedos en la cadera de ella, en un determinado momento, a fin de imprimirle dirección a los pasos cuando comenzaba a marcar en el suelo como quien escribiera graciosamente en el piso con la punta de su botín, una seria de zigzaguantes ochos. La sentada, el hombre, en un momento oportuno, estiraba horizontalmente la pierna, para que ella se sentara sobre la misma, mientras él le daba una sonora palmada en el traste.
Y en esa forma seguín las medias lunas, las lustradas, los ochos y las sentadas. Todas ellas muy gráficas y de un significado donde prodominaba siempre el poder del macho sobre la hembra. Algo parecido a lo que ocurrís en las caves de los bajos fondos parisiendes donde el apache y la apachinette bailaban los famosos valses del 900 denominados chaloupe…”
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(Fuente: Café de camareras, Enrique Cadícamo)
