Aug 26 2010
Contame una historia…
Sebastián Arce
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una anécdota y una reflexión sobre el tango.
La otra noche, durante un festival, se acerca una chica a la mesa de los maestros y me invita a bailar. Acepto. Ella no era atractiva, pero complaciente a la vista, de cuerpo delicado, y al abrazarla me sentí bien en su piel, al contacto. Comenzamos a movernos, y Di Sarli nos puso magia. Me sentí invadir cada rincón de sus caminatas; y la abracé, de adentro hacia afuera… Y el chan chan nos llamó al recreo.
En el silencio entre tango y tango, la miro y busco en su mirada la complicidad de lo pasado… y… y… nada! Ojos de vidrio que se convierten en puñaladas y me tira:
- “Vos me subestimás…”
- “¿Cómo?“, le digo yo.
- “Sí, me subestimás, pensás que soy una principiante…
y me haces cosas fáciles.”
- “Disculpame, gracias, y de nuevo
disculpame por haberte hecho sentir así…”
Y dejé de bailar. Pero me quedo el gusto amargo de la incomprensión. Pero me hizo darme cuenta de una cosa: El problema no está en el maestro, o en el tango, el problema está en la gente.
La gente hoy en día, en el mundo, está apretada por el bolsillo, los minutos pasan, las deudas se acercan cada vez más veloces al fin de mes, la gente corre, se choca, se pisan la cabeza entre ellos para no ser despedidos de sus trabajos, y los minutos pasan… y valen, valen mucho. La gente hoy en día no emprende una actividad que lo saque de la cadena producir-consumir para al fin fallar. La gente hoy emprende actividades y quiere sentirse bien, con suceso, con reconocimiento, y el reconocimiento buscado no es interno, sino externo. Es frívolo. Es facebookero. Porque, al fin y al cabo, los verdaderos problemas los conocemos, sabemos que corren junto con los minutos que pasan. Entonces, el Tango debe hacernos sentir mejores, con nosotros mismos. Mejores… mejores que quién? Que los otros! Bienvenidos a la vida moderna, al invididualismo extremo del siglo 21… La sobrevivencia disfrazada de progresismo.
Y el Tango? Qué tiene que ver con todo esto?
Qué el Tango no nació para festejar nuestros triunfos!!!
El Tango es tierra, baldio, barrio, penuria, abandono, soledad… El Tango lo creamos para poder compartir nuestras falencias, nuestras mediocridades, y así festejar de manera grotesca nuestras existencias sombrías, y solidarizarnos, hacernos más humanos, acercarnos al otro sin miedo a que nos pise la cabeza, porque no tenemos nada que perder, porque todo está perdido, y eso nos tranquiliza, nos hace más conscientes de lo que somos…
Qué consejo puedo dar? Ninguno. No estoy al nivel de darle consejos a nadie. Mi búsqueda fue personal y, si bien considero que hice muchas cosas bien, he hecho también, como todos, muchas cosas mal. Creo que lo mejor que uno puede hacer es escuchar a los viejos, aun con sus caprichos y debilidades, ellos nos dicen la verdad, porque nos muestran el pasado, y del pasado uno aprende, sobre todo si uno es inteligente, aprenderá a repetir lo que funcionó, y a no abandonar lo que no funcionó! Sino a aceptarlo, a digerirlo, y a entender que eso… también fuimos nosotros…
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(Nota: Colaboración de Sebastián Arce)
(Foto: Cortesía de Mariano Chicho Frumboli)




