
La inmigración – 3
“El nacionalismo pro-fascista o falangista -y la militarización del poder político durante la década inafame- tuvo su correlato en el diseño de una política inmigratoria que retaceaba la liberalidad sancionada por la Constitución Nacional de 1853. La -lite conservadora, que siempre había considerado a la inmigración como un factor envilecedor de la sociedad tradicional, cerraba las puertas precisamente en el momento que se presentaba el dramático problema de los refugiados del nazismo, del fascismo y de la Guerra Civil española. El presidente de la nación, Roberto Ortiz, declaró ‘no podemos contar ahora sino con el concurso de los que huyan o sean rechazados, y que no son, naturalmente, los mejores elementos para alimentar a nuestra joven nacionalidad, (4 de septiemre, Día del Inmigrante, 1939).
Incluso la Universidad de Buenos Aires premió el libro El problema inmigratorio que concedía entidad ‘académica’ a los prejuicios raciales en la materia, ‘promoviendo una inmigración de gente blanca entre los 20 y 40 años de igual religión e idioma latino, los merjores serían los belgas, alemanes, franceses, ingleses, holandeses y nórdicos, y por último españoles e italianos’, porque ‘se mantiene así la homogeneidad de la población argentina, pues los judíos, eslavos, lituanos y otros, son nacionalidades un poco extrañas a nuestro suelo’.
Afortunadamente, las fuerzas democráticas en la Argentina se organizaron para obviar estas limitaciones a través de redes de solidaridad, de llamadas familiares, de permisos de trabajo e incluso facilitando la inmigración clandestina. Así llegaron los republicanos españoles Rafael Alberti, León Felipe, Claudio Sánchez Albornoz, presidente de la república española en el exilio, Manuel de Falla y los judíos intelectuales del nivel de Rodolfo Mondolfo, Beppe Levi, Renato Treves, Boleslao Lewin, Marie Langer, y otros. Pese a la actitud hostil de las autoridades, la inmigración judía durante los años del Holocausto llega a 26,500 personas según el Departamento de Inmigraciones y a 39,400 según las memorais de la Jewish Colonization Association…”
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(Fuente: Revista Todo es Historia N. 296)