
El camino del tango – 1
“A lo largo de la década de 1850 se produce en Buenos Aires el arraigo de la habanera cubana, heredera, según muchos autores, de la vieja contradanza española, al igual que los denominados tangos andaluces.
La habanera -difundida en los ambientes de la ribera por los marineros que hacen la ruta comercial entre el Río de la Plata y las Antillas- afinca durante la década de 1860 y se transforma gradualmente -en opinión de Vicente Rossi- en milonga.
A comienzos de la década de 1880, en efecto, la milonga ocupa un lugar destacado en el gusto popular. Ventura R. Lynch, cuyo libro La provincia de Buenos Aires hasta la definición de la cuestión Capital de la República se publicó en 1883, nos informa en el mismo que ‘La milonga sólo la bailan los compadritos de la ciudad, quienes la han creado como una burla a los bailes que dan los negros en sus sitios. La milonga se parece mucho al cantar por cifra, con la diferencia de que el cantar por cifra es propio del gaucho payador y a la milonga le rinden culto sólo el compadraje de la ciudad y campaña…’, y agrega más adelante que en los contornos de la ciudad está tan generalizada ‘que hoy la milonga es una pieza obligada en todos los bailecitos de medio pelo qu eora se oyen en las guitarras, los acordeones, en el papel con peine y en los musiqueros ambulantes de flauta, arpa y violín… También es ya del dominio de los organistas, que lo han arreglado y lo hacen oir con aire de danza o habanera’.
Este auge de la milonga es rápidamente captado por los payadores -cuya época de oro se ubica aproximadamente entre 1880 y 1910- y por los empresarios de circos, teatros y peringundines, que la amalgaman con las piezas fuertes del espectáculo habitual.
A partir de 1880, en efecto, registramos la presencia del núcleo más importante de cultores del estilo payadoresco amilongado (Gabino Ezeiza, Pablo J. Vázuez, Maximiliano Santillán, Higinio Cazón, José Betinotti, Ramón Barrera, Luis García, Nemesio Trejo, Arturo de Nava, etc.), y lo vemos instalarse con éxito creciente en el marco del naciente circo criollo (Anselmi, Podestá-Scotti, Hermanos Carlo, Casali, etc.). Un programa de 1891 nos muestra las improvisaciones de Gabino Ezeiza compartiendo el cartel con Juan Moreira, el pericón nacional y las ‘desventuras del napolitano criollo’ (cocoliche), y otro programa de ese mismo año nos informa sobre la ‘tenida’ de Gabino con el joven payador Pablo J. Vázaquez, famosa en su época…”
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(Foto: Gabino Ezeiza, payador)
(Fuente: La historia del tango. Sus orígenes.
Jorge B. Rivera. Corregidor)