Leopoldo Federico entre la Buenos Aires de día y de noche
“Hay dos Buenos Aires en la vida de Leopoldo Federico. Una, la del escenario que lo vio tocar con todos: Cobián, Gobbi, Salgán, Caló, Piazzolla, Di Sarli, Sosa, y sigue la lista… Esa misma Buenos Aires de las noches dulces y agrias, la de los shows en los cabaret y las confiterías, la de ir y volver en colectivo, cargando el bandoneón hasta la madrugada, la de la juventud. Y está la otra Ciudad: la del hoy, la que tiene la rutina en la oficina de la Asociación Argentina de Intérpretes, a los amigos del Torcuato Tasso, y al ir y venir por la autopista para estar con la familia. Entre una y otra hay todo un camino: 84 años de vida y la historia grande del tango. Hoy, Leopoldo Federico todavía se ocupa de mantener intactas, increíblemente memorioso y respetuoso, cada una de sus Buenos Aires. A la del pasado la llena de recuerdos. Y a la de ahora la recibe con una curiosidad intacta…”
Músico, bandoneonista, director y compositor.
(11 julio 1914 – 18 mayo 1975) Nombre completo: Aníbal Carmelo Troilo
Apodo: Pichuco
2005 – Día Nacional del Bandoneón.
Declárase esta fecha por Ley 26.035
con motivo del natalicio de Aníbal Troilo.
Fue uno de esos contados artistas que nos hacen preguntar qué misterio, qué magia produjo semejante comunión con el público. Como ejecutante del bandoneón no fue un estilista como Pedro Maffia, ni un virtuoso como Carlos Marcucci, ni un creador múltiple como Pedro Laurenz, ni un fraseador como Ciriaco Ortiz. Pero de todos tuvo algo y fue, fundamentalmente, él mismo, personalidad y sentimiento en la expresión. Como director de orquesta cultivó un estilo netamente tanguero, equilibrado, sin efectismos y de buen gusto. Supo rodearse de los mejores ejecutantes de acuerdo a sus ideas musicales; eligió buenos cantores, que a su lado invariablemente dieron le mejor de sí, a punto tal que una vez alejados de su orquesta, a lo sumo parcialmente y por poco tiempo rindieron al mismo nivel. Supo además elegir el repertorio sin doblegarse ante las imposiciones de las empresas grabadoras. Finalmente, fue un inspirado compositor, creador de temas que perdurarán, lo mismo que sus versiones de obras ajenas, transformadas en clásicos a través del tiempo.
“Agustín Guerrero tuvo su primer contacto con una orquesta en vivo a los nueve años cuando fue a ver a la Fernández Branca (actual Fernández Fierro); Nicolás Tognola escuchaba Piazzolla desde la escuela primaria y pisaba los doce años cuando agarró el bandoneón, y Hernán Cabrera cambió su destino de armar una banda de rock como los Redondos para crear en la adolescencia su primera agrupación de tango. Pocos años después, los tres músicos se transformarían en los directores más jóvenes de la escena del nuevo tango al frente de sus orquestas (a)típicas -OTAG (Orquesta Típica Agustín Guerrero), Hojarasco y Ciudad Baigón- y son las caras visibles de un fenómeno under del tango que no para de crecer en Buenos Aires.
Los tres prometedores compositores, arregladores y directores se encuentran en el teatro Orlando Goñi, el espacio-hangar de Astillero y Ciudad Baigón, que funciona como incubadora de este tango off. Alrededor de una mesa improvisada con una tapa de piano hecha pedazos (la postal podría citar cualquier escena histórica del rock), los purretes tangueros -Guerrero (23), Tognola (23) y Cabrera (30)- desguazan la actualidad del género con honestidad brutal y rebelde frescura; se burlan de los mitos tangueros y son irremediablemente ácidos con sus mayores…”
“La fascinación que despertó el baile de tango salón en coreógrafos jóvenes y personalidades de la danza contemporánea, de Ana María Stekelman a Pina Bausch, transformó el cruce de esos universos aparentemente antagónicos en un espacio de encuentro natural con los años. En esta nueva edición del Festival Rojas Danza, el tango ocupa su lugar, con un interesante programa doble a cargo de la compañía del coreógrafo Leonardo Cuello con un fragmento de su obra Tetralogía, y de la puesta Milongueros, interpretada por las parejas Coca y Osvaldo, “Chino” Perico y Pamela, Silvia y Alfredo Alonso, Julio y Elsa Duplaa, y Thomasina Gabriele y Juan Ventura Esquivel…
El broche del espectáculo es con la presentación de los milongueros tradicionales -coordinados artísticamente por Alejandro Cervera- que se apropian de la pista para deslumbrar con ese arte único de un baile sin academia, criado en las madrugadas de los clubes de barrio. Los bailarines irrumpen en el espacio como si estuvieran llegando a una noche de milonga. Relojean el ambiente desde la puerta y se animan a ocupar las mesas y sillas.
La proximidad con la pista permite entrar de lleno en la emoción y el clima que proponen los milongueros. Cada uno tiene su estilo y su singularidad, desde la estilización estética del baile del centro, pasando por el estilo Villa Urquiza de pasos largos, a las corridas del tango orillero. Siempre pegados mejilla con mejilla, casi respirándose en la boca y con ese abrazo envolvente, que funciona como sensor para guiar la caminata. Austeridad y belleza, todo un mundo de sensaciones, en esos tres minutos de un tango…”
“Dicen que al tango se le encuentra real sentido a medida que uno cumple años. Y algo de cierto tiene ese dicho popular.
En mi lejana infancia El penado catorce, Pobre mi madre querida, Sus ojos se cerraron, Cuesta abajo, Mi noche triste o Anclado en París me provocaban indiferencia o risa. Claro, eran temas que reflejaban una Argentina que yo no había vivido. Las décadas del 20 y del 30 y aún la primera mitad de los 40 me eran ajenas. Pasó el tiempo y algunos de esos tangos me hacen piantar un lagrimón. ¿Qué ocurrió? ¿Maduré? ¿Me puse más sentimental? No, envejecí, perdí padres, amigos, pares y maestros y hoy en día, aún viviendo una existencia plena y feliz, tengo más sensibilidad para comprender aquellas penas de bandoneón que son más eternas que la humedad. Y está bien, esa es una de las cosas positivas de madurar y crecer…”
Bandoneonista, director y compositor
(6 de noviembre de 1912 – 2 de julio de 1998)
Nombre completo: Federico Agustín Scorticati
.
Alma, que al cruzar la vida
ibas convencida
de hallar un amor;
alma, que soñaste ufana
ver en tu mañana
dicha y esplendor.
Alma, que el arrullo suave
de tu sueño de ave
se trocó en dolor;
alma, nunca desesperes
porque si tú mueres
matarás mi corazón.
.
Y en el crisol
de tu arrebol
quise ligarme a tu alma.
¡Porque te amaba, dulce cariño mío!
Fue un sueño vano… Fue amargo despertar…
Porque al nacer
ese querer
sólo perdí la calma,
y nunca más he de poder olvidar
todo el encanto de tu mirar.
.
Y sin piedad
a tu orfandad
vino a sumirme el sino,
y en el naufragio de todos mis anhelos
hoy vaga mi alma, transida de su penar…
Y en mi canción
va mi perdón
para quien fue tirana
y quiera Dios llegue la dicha sin par
tus blancas sienes a coronar…
Bienvenido a este blog creado para compartir mi amor por Buenos Aires y por el Tango Argentino.
Ilustración: Aníbal Troilo por Hermenegildo Sábat
http://www.hermenegildosabat.com.ar/
Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Letra: Homero Manzi - Música: Lucio Demare
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