Mar 25 2012

Ariel Ardit…

Published by at 5:26 pm under Notas

Ariel Ardit

“En su definición, la vocación es lo que sucede cuando guardás una polilla en una habitación, pasa el tiempo, la abrís y sale un dinosaurio: no se puede controlar. Así fue que en algún momento de la adolescencia también volvió a aparecer el tema del canto. “El único consejo que me dio mi vieja fue que si me gustaba, me dedicara a estudiar”, avanza. Uno de sus vecinos enseñaba canto lírico y tuvo una formación clásica. Hasta que descubrió a Carlos Gardel.
Para hablar sobre El Zorzal cita al que alguna vez sostuvo que Gardel era Edison y todos los demás cantores, electricistas. “El inventó el trabajo de cantor de tango. Y lo que lo hace más magnífico es que ninguno lo superó. Nadie canta mejor que Gardel. ¿Cuándo apareció otro Maradona? ¿Cuánto falta para que aparezca otro Messi? Hemos tenido cantantes maravillosos, con magnetismo popular como Julio Sosa o Goyeneche. Pero Gardel trasciende, hay gente que lo tiene colgado en una pared y no escucha tango. Cuando lo desmenuzás musicalmente te das cuenta de que es insuperable, es la voz más linda que escuché en la tierra. Siempre imagino que si alguien pudiera grabar la voz de Dios sería así”, define.
La mesa se agranda y la charla invita al debate porque alguien sugiere que el tango es un género triste. “Así como está lo bailable, lo que está hecho para que no pienses y solo te muevas, hay géneros que llevan a pensar porque hablan de la vida. El tango va a un lugar muy profundo, muy interno. Decir que es triste es minimizarlo. El tango es triste, es alegre, es tu vieja, es tu barrio, son tus amigos, el tipo que te dejó, el que vas a dejar… es todo”, defiende.”

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(Foto y nota: Cortesía de Clarín)

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