
Frank Brown
El payaso que hizo reir a Buenos Aires
“La calle tiene apenas una cuadra y está en la zona del Bajo Flores. Corre paralela a Mariano Acosta y Pergamino, a metros de la Autopista 25 de Mayo y la avenida Perito Moreno. En los alrededores hay otras calles similares que evocan a distintas figuras históricas como José Martí, Manco Capac o Don Segundo Sombra. Pero la calle aludida al principio tiene otro objetivo: recuerda a un payaso, o clown, como se los llamaba en sus tiempos. Esa calle se denomina Frank Brown.
El hombre había nacido en Brighton, una ciudad balnearia de Inglaterra, el 6 de septiembre de 1858. Y desde el mismo día de su nacimiento su destino estaba marcado: tanto sus abuelos como su padre, Henry Brown, estaban ligados al circo. Por eso Frank no tuvo opción: el mandato estaba en sus genes…
A Buenos Aires llegó en 1877 en medio de una gira en la que venía bajando por el mapa de América. Y con la compañía de los hermanos Carlo, debutó en el Politeama. Por entonces su trabajo no sólo tenía que ver con la risa. También sorprendía con su triple salto mortal y sus acrobacias cabalgando sobre algún pony. Fue tanto su éxito, en especial entre los chicos, que tuvo que prolongar su estadía. Aquello también iba a marcarlo, porque en 1884, cuando sólo tenía 26 años, decidió radicarse aquí en forma definitiva. En aquellos años compartió escenario con otra gloria del circo criollo: el uruguayo José Podestá, creador de otro personaje de leyenda conocido como Pepino el 88…”
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“Hacia fines de enero de 1890, un comentario periodístico en El Diario señala qeu en ese momento Buenos Aires es ‘la población de América Latina que más elementos artísticos cuenta, debido que no ha venido compañía que al regresar a su país no haya dejado un número mayor o menor de artistas que han quedado entre nosotros’.
En la producción espectacular de ese mimo mes, constituída por: dos compañías dramáticas italianas, una de zarzuela española, cuatro de circo, una de marionetas para niños, cinco espectáculos de variedades, una exhibición de panorama, dos de juegos de pelota vasca y el acceso a las corridas de toros de Uruguay. Podemos detectar los artistas inmigrantes radicados en el país.
Más allá de la compañías de gira, que serían en este caso las italianas y las de marionetas para niños, se advierte la presencia de la compañía de zarzuela española Juárez-Lastra; la compañía de circo de Frank Brown -artista inglés con elementos locales-; la de Pablo Raffeto -italiano con artistas criollos- y la de Ducci -también italiano-; en las compañías de variedades trabajan artistas franceses, todos ellos radicados…”
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(Artículo: Cortesía de Clarín)
(Nota: Revista Todo es Historia N. 296)